La bruja miraba por la ventana. Del pequeño bosque llegaba un agridulce aroma.
Con sus viejos ojos enfocó el matorral que trepaba al costado de su cabaña y sonrió al ver el grupito de flores blancas que por única vez en la vida ese vegetal regalaba, los arrancó y los tiró en la gran olla. Gozaba al pensar en la gran poción que latía sobre el fuego, la esencia de la irracional atracción, la necesidad impensable de la transformación de un aroma en contacto físico hacia el ser que lo emana; un par de gotas bastaban y el amor pasional atrapaba a quien fuera.
Una vez más sentía ser el último gusano de la isla. Estaba cansado de los rechazos y la humillación. Habían estado lo suficiente de novios como para pedir cierto respeto , consideración o quien sabe que, pero una vez más ella le había dicho que quería estar sola , que quería ser libre , como si él fuera una cárcel . Además, la hipocresía sobre la necesidad de soledad le sonaba a excusa. Una cosa es querer estar sola y otra es no querer estar con él. Podría pasar toda la noche buscando una explicación, pero esa sensación tan reiterada solo le entristecía hasta el punto de convencerlo que la falla estaba en él. Quizás su calidad y cantidad de forma de amar no era la adecuada. Quizás no era la suficientemente lindo, o lo suficientemente feo, o no era tan inteligente, o cariñoso, o bueno , o malo o quizás simplemente no le gustaba su perfume.
La bruja olió los ingredientes uno a uno. Comenzó a reír, cada vez con más potencia pensando en como los pobres seres de este mundo vivían en el limitadísimo mundo material y todavía algún estúpido cree “solo en lo que ve”.Reía porque el invisible olor iba a hacer sacudir esa aburrida isla. Incomprensiblemente ella y su magia habían sobrevivido al cambio de milenio, y su piel arrugada tenía que soportar el rocío diario de sustancias antitóxicas, las naves surcando por delante de su luna, la mezcla de su Tierra con los otros planetas y , lo que es peor, esa pseudo- racionalización de todos los sentimientos.
Las prostitutas eran mantenidas por el gobierno, casi al comienzo de esta era habían sido declaradas de interés social y , por lo tanto, se hacía su elección bajo un trámite muy cuidadoso. Vanesa era una de las más sabias(requisito fundamental para ejercer el meretricio), por eso el siempre recurría a ella.
-Mira “muñeco”, los deleites de mi boca pueden ir más allá de mis epitelios. Algunos de nosotros necesitamos lecciones que sacudan nuestra vida. Tenés la manía de decir “me dejó”, como si fueras un objeto. Pensás que no tenés más encantos y eso mismo te creó un halo de infelicidad que se contagia. Estás tan atrapado que necesitás un sacudón sobrenatural, no carnales, tenés que ver a la bruja.
Le había parecido ridículo, la vieja loca que vivía en el jardín del Poder Ejecutivo. De no haber sido la tía abuela del Presidente estaría más muerta que viva. Recordó el rumor que no era, en realidad, pariente de nadie sino que –por sus propios hechizos- había logrado conservarse allí por más de un siglo. Le había parecido ridículo, pero igual fue.
La mansión del presidente no estaba cercada . Un simple: “buenos días” le dio el visto bueno del guardia que lo miró sorprendido, a punto de largar una carcajada, al ver que se dirigía-por el costado de la casona- al sendero que cruzaba el bosque artificial.
Ahí atrapada en el futuro, la pequeña cabaña se recortaba entre los árboles milagrosamente conservados a la sombra de las torres-vivienda de los alrededores.
La bruja no dejó de hablar, le escupió un discurso sobre la magia del pasado y su relevancia en la vida de los hombres. Sentada frente a él, renegaba de las islas; muchos ante la incapacidad de ser tolerantes entre si, hacían lamentables comunidades; renegaba de las altas edificaciones; renegaba de la falta de pasión.
El discurso le chocó, los que se consideran a si mismos perdedores se creen por fuera de esos problemas sociológicos ; lo único que deseaba era algo que lo hiciera irresistible, y lo tuvo. El frasco brilló en sus manos.
-Si poco es efectivo, todo es infalible- pensó con humana lógica.
Frente a la ventana de la torre comenzó a volcar el contenido del frasco sobre su piel. Las pequeñas dosis llovían en cámara lenta y se estrellaban contra cada rincón de su cuerpo. Las gotitas sobrantes de la explosión huían en todas direcciones buscando un poro para inundar con su mágico aroma. El no sabía que su felicidad nunca la conseguiría en otro corazón que no fuera el suyo.
Salió de su apartamento ...esa noche había una asamblea de los habitantes de la isla, inevitablemente se encontrarían.
En la esquina de su torre estaba Vanesa, él se detuvo frente a ella para saludarla.
La penumbra recortó ambos rostros y una suave brisa se zambulló hacia ellos. El aire chocó contra su piel y contagiado por su olor , envolvió a la prostituta.
Ella sintió un escalofrío, estar cerca de ese hombre la llenaba de placer . Como un torbellino se precipitó sobre él, besándolo y acariciándolo desesperadamente. El pobre demoró en reaccionar , quedó con los ojos abiertos y los brazos extendidos a los contados del cuerpo como si lo hubiera pisado un tren; intentaba recordar si había pedido algún servicio , y luego si tenía plata para cubrirlo. Pero mientras Vanesa emitía quejidos y se refregaba contra él, se dio cuenta que su perfume tenía el efecto esperado. Mientras le hacía el amor gratis no podía evitar la sonrisa tironeando de su rostro.
Más tarde , mientras ella dormía un muy profundo sueño, él comenzó a caminar rumbo al centro del pueblo.
La calle estaba vacía . La humedad de la atmósfera se multiplicaba con el avance del tiempo . Entre las torres no había acera , ni calzada, solo cemento compacto , muy pulido , sin marcas ni flechas. De uno de esos lugares salía un constante murmullo. Decidió entrar por la puerta de atrás , atravesó un largo pasillo y llegó a una sala apartada.
Un gran ventanal dejaba ver la noche. Había solo un sofá rojo al lado de una pequeña biblioteca, en un rincón un gran monitor dejaba ver la asamblea que se estaba llevando a cabo en otro lugar del edificio.
Su cansancio lo aplastó en los almohadones escarlata. Un tranquilizador sueño lo acompañó , mientras pensaba que la poción de la bruja en verdad funcionaba. Entre sueños sintió pasos , pero recién se sobresaltó cuando muchas manos comenzaron a tocarlo. Abrió los ojos y vio a dos mujeres retorcidas a su alrededor. Por un instante pensó en enredarse en el juego , pero descubrió que no deseaba todo ese contacto. En cuanto lo razonó las intentó apartar sonriendo amablemente:
-Señoras, basta, por favor...
La bruja sintió una gran presión en el pecho. El proceso había comenzado . la muerte voluntaria es tranquilizadora, aunque te lleves la infame sensación que algo más se podría hacer en este mundo. Se recostó a esperar.
Regresó a su casa todo desalineado, nunca en su vida había estado con dos mujeres simultáneamente. Sentirse el hombre más deseado era un sensación increíble, le producía una alegría vengativa que casi opacaba el fastidio que , por un momento, le había causado el acoso de aquellas mujeres. Pensó en la cantidad de veces que había deseado un ataque así . No podía creer que existiera el punto donde el ahogo se convirtiera en fastidio y el fastidio en rechazo.
La noche estaba muy avanzada, no fue ese el motivo por el cual decidió volver a su casa. Pensó que luego de una noche tan movida , debía descansar para dar el golpe maestro con toda su energía . Unas horas de sueño y haría una breve visita a la casa de su ex. Sintió la real necesidad de tomar un baño , pero tuvo miedo de perder el infalible olor, así que se conformó con un lavado localizado.
Le costó dormir, sentía un ardor molesto en la zona genital, se tocó el pubis, le dolía como si tuviera una contusión. Necesitaría un par de días antes de estar a punto para la visita.
Soñó toda la noche que descansaba apaciblemente en una playa solitaria , solo acompañado por el murmullo de las olas y alguna gaviota que le gritaba para recordarle que eran pocos los seres vivos que gozaban de verdadera tranquilidad.
Cuando despertó , desayunó en abundancia y se dedicó por unas horas a escuchar música, las últimas canciones que existían.
Con la habitación en penumbras, el ambiente se adormecía . En su cocina experimentó cócteles con distintas grados de alcohol , diversas frutas , se reía inventándoles sugestivos nombres. Recordó que no aguantaría mucho tiempo de “concentración”. Es más , al atardecer , comenzó a vestirse con su traje más elegante. Se sentía tan pleno, tan poderoso, que no veía el motivo para esperar.
El olor despertó a la empleada de la tienda , a la maestra , a la psicóloga, a la bailarina, a la neuróloga, a la religiosa , al ama de casa; y así una a una, a todas las mujeres de la isla. Comenzaron a desfilar por las calles. No importaba de quien veía , solo querían llegar a él y dejarse llevar.
Salió de su casa y se topó con la muchedumbre, estaban en la esquina y ocupaban hasta la mitad de la cuadra. Por un instante quedaron enfrentados. No reaccionó inmediatamente, ya que el rostro de las mujeres era absolutamente normal. Reconoció a muchas vecinas, esposas, madres, le dio tiempo a preguntarse si las asambleas continuarían, y a dónde estarían los hombres. Le tomó unos segundos más darse cuenta que estaba en peligro, al recordar que no pudo frenar a sus últimas dos violadoras.
Dio media vuelta intentando mantener una sonrisa y, lentamente, comenzó a caminar. No había dado dos pasos cando el centenar de mujeres hizo tronar sus tacos en la calle, ese ruido fue el gatillo para que empezara a correr como un loco.
El sonido que invadió el crepúsculo fue el de los rápidos pasos, aunque él también sentía su agitadísima respiración. Corrió desesperadamente , sus brazos se balanceaban rítmicamente, como remando en la atmósfera. Ni siquiera intentaba mirar hacia atrás. El viento en contra embolsaba su ropa. Dobló por las largas esquinas antes de detenerse a tratar de pensar . Cuando paró , le pareció que el aire también detuvo la carrera que porfiadamente llevaba en su contra. Pensó en que pasaría si lo agarraba la hambrienta manada, casi igual de malo como lo que le harían los esposos cuando lo descubrieran.
Sintió , como un reproche, el olor de su perfume, ahogando la noche recién nacida: “creo que la cagué”, se dijo.
Era claro que la única solución estaba en llegar a la casa de la bruja . Todas las calles eran iguales, no había división entre principales y secundarias, así que de nada servía buscar otra estrategia que la de correr rápido a su encuentro. Solo pensaba que ojalá el efecto del perfume no cediera del todo, por lo menos hasta llegar a lo de su amada.
La falta de entrenamiento se manifestó con el dolor en el bajo vientre, convirtiendo su corrida en una rápida caminata entre los árboles. La cabaña estaba abierta. Casi grita al descubrir en su interior a la vieja agonizando sobre la cama, entreabrió los ojos y comenzó a hablar: “ las mujeres de buen olfato te buscan, pero en realidad no te quieren a vos, sino a tu olor. Podías haber conquistado algún corazón por vos mismo , pero preferiste oler distinto”.
La lección le resultó tan tontamente obvia que ni la escuchó , solo quería terminar con esto que cada vez se parecía más a una pesadilla. Cuando él iba a responder, la vieja se murió.
Se puso histérico, caminó nerviosamente por la habitación, se agarraba la cabeza, empezó a buscar algo en los estantes y , ante la impotencia que sentía , destruyó el lugar.
Se transformó en un marginado ; situación que logró estirar con éxito por cinco horas. Sabía que sus esfuerzos eran inútiles, iban a encontrarlo. Su imaginación lo dibujaba desperado bajo montones de mujeres hambrientas por olerlo. Con esa terrible sensación llegó al borde de la isla ; se detuvo mirando el muelle que se prolongaba brevemente sobre el negro mar. Por primera vez en todo ese arto sintió un instante de calma que se cortó cuando una voz femenina habló a sus espaldas. “Hola”, dijo. El se sobresaltó, giró rápido y comenzó a caminar de espaldas. La mujer estaba quieta frente a él, con cara de no entender la actitud del hombre y así quedó, hasta que lo vio caer al agua.
Al despertar se encontró seco, en una habitación en penumbras . se sintió como los espectadores que sufren con una gran película que termina siendo un sueño del protagonista, una mezcla de alivio y estafa que duró poco. La misma voz de mujer que lo aterró estaba a su lado:
-Al fin, buenos días.- le dijo.
Quedó paralizado, esperando que en cualquier momento ella se le tirara encima.
-por haberme hecho nadar vestida de noche, l menos que puedo esperar es que me agradezcas...¿no?.
No contestaba , ni siquiera la miraba, dejó los ojos clavados en la lámpara del techo. “YA empezó el efecto”, pensaba, “no podía tardar”. Se preparó para un ataque que nunca llegó. Ante la ausencia de respuesta la mujer se levantó y se fue. Se sorprendió mucho, pero asoció su actitud al chapuzón de la noche , le pareció ridículo y accidental, pero lógico. El agua de mar había terminado con el hechizo.
Recorrió la casa, era evidente que la vieja habrá gozado la forma como él concluyó la lección. La mujer se había ido , así que dejó un papel con un gran “Muchas gracias”, se fue , dispuesto a reconquistar a su novia por sus propios medios.
Respiró un par de veces antes de tocar timbre. Pensó mil argumentos para llamarla tan temprano, pero resolvió que contarle su reciente aventura era una sincera , verdadera y heroica prueba de amor. La puerta se abrió e inmediatamente apareció su rostro . se sonrieron y como si lo estuviera esperando , lo abrazó. Él también lo hizo, lleno de pasión.
-Mi amor..-susurró la muchacha.
Dos horas después, mientras sentía en todo su cuerpo el desnudo contacto de la otra piel ya dormida, pensaba entre sueños lo mucho que le debía a la vieja bruja guardiana de la magia. Con ese pensamiento se durmió, cansado de tanto hacer el amor con amor.
A pesar de la confortable situación , sus sueños no fueron lindos. En la pesadilla se besaba con su novia, comenzaba a desnudarla y , al quitarle la ropa interior, ella tenía un pene del tamaño de una botella de un litro y medio. Casi grita al despertar por la sorpresa. Ella seguía dormida, abrazada a él. Sabía que era ridículo hacerlo, pero-por las dudas- con su mano tocó entre las piernas de su amante , y todo estaba como debía, o mejor dicho, no estaba
Se levantó sigilosamente y decidió salir a buscar comida. Ya en la calle , luego de andar unos metros, sintió unos pasos a sus espaladas. Miró sobre su hombro, lo seguían tres mujeres. Sin entender, comenzó a caminar más rápido. Ahora eran seis, y así de todos lados comenzaban a aparecer mujeres que dejaban de hacer lo que debían, o mujeres que lo esperaban desde la noche anterior, o que despertaban excitadas por el olor. Mientras huía desesperadamente , otra vez , entendía el comportamiento de su novia, era más normal que lo amara bajo un embrujo pero su orgullo había impedido que se lo cuestionara. Su vida corría demasiado peligro como para sentirse defraudado.
Por un momento pensó n un merecido final entregándose a la jauría, pero su instinto de conservación le gritaba:”mientras hay vida hay esperanza”, frase vieja pero cierta.
Luego de un callejón saltó un muro, en su escape había sido demasiado afortunado, sabía que en la isla era cuestión de tiempo para que lo atraparan.
Tres mujeres aparecieron de la nada. Su cansancio casi hacía explotar su corazón, no podía correr más, así que se preparó a pelear.
Tomó un palo y empezó a amenazarlas. Ellas le sonreían , al parecer no le creían capaz. Aún cuando le dio un palazo a una , las otras restaron importancia al hecho y siguieron acercándose.
No había vehículos de motor , por eso llamó su atención el ruido que avanzaba hacia él.
La moto pasó entre las mujeres a gran velocidad y , al frenar, giró sobre si misma.
La conducía su salvadora de la noche anterior.
-¿Problemas galán?.-le dijo.
Sabía que era su oportunidad , pero el hecho de ser rescatado por otra mujer...
-Subite , boludo que soy un travesti.
Fueron palabras mágicas, saltó al asiento y la moto salió disparada.
Mientras se alejaba , se explicaba si mismo todo el suceso, lo único que no entendía era como él (o ella) sabía que estaba en problemas.
La respuesta la tendría después. En realidad, lo había seguido porque en sueños decía “no quiero más mujeres”, así que pensó que era un homosexual no resuelto y quería ayudarlo.
-Una historia increíble-le dijo ella.
No podía dejar de mirarla, era difícil aceptar que una mujer tan hermosa no fuera hembra.
-Vas a tener que escaparte de la isla , es cuestión de tiempo para que te agarren.
Durante mucho tiempo los homosexuales fueron apartados, pero en aquel siglo ya no se les trataba como enfermos sino que su opción de vida podía ser declarada y acceder opcionalmente al cambio de nombre, etc.. Podían casarse , quienes lo deseaban , más allá de sus genitales. Aún así, tantos siglos de discriminación habían buscado nuevas formas para la hipocresía, y Universallía (la nueva religión de los hombres) había fundado islas solo de homosexuales , muchos se revelaron contra esa aberración y se iban a vivir donde deseaban, pero la gran mayoría, presionados y cansados, había accedido.
Ay en el bote, ella dijo:
-Al este, dentro de una hora , vas a ver dos islas gemelas; en la izquierda están las lesbianas, y en la derecha los gays. Esa es la tuya.
-Venite conmigo- le dijo con cara suplicante. Se sentía protegido a su lado...
-Gracias galán- contestó sonriendo- pero no me gusta tu perfume.